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Soberanía

Feb 10, 2022

por Raúl S. Vinokurov – Hay momentos en la historia argentina en que la palabra soberanía, más que el concepto, se instala con fuerza en una especie de momentánea actualidad. Soberanía quiere decir independencia, capacidad de decidir, autoridad para decir que hacer sobre determinada cuestión que hace al interés general, al interés nacional. Y esa capacidad de decisión, esa autoridad, pertenece al pueblo. Pero no siempre nos sentimos dueños de ejercerla.

Además, hay muchos ejemplos prueban que desde el gobierno nacional se pretende defender alguna acción argumentando y pretendiendo hacernos creer que adueñarse de la empresa Vicentín, en el norte de Santa Fe, era una causa justa y directamente relacionada con el ejercicio de la soberanía, para este caso alimentaria. En este caso el pueblo de Avellaneda y Reconquista salió a la calle a denunciar la maniobra, defender su fuente de trabajo amenazada por una cuestión política e ideológica que pretendía la intervención y traspaso al Estado Nacional. Hoy no ha terminado de definirse esta situación y hay denuncias de vaciamiento de la empresa trasladando grandes volúmenes de capital a Paraguay.

Otro ejemplo originado en el actual gobierno nacional fue la toma y ocupación de la estancia Casa Nueva, en Entre Ríos, basado en un conflicto familiar de sus propietarios, los Etchevehere, alimentado por Juan Grabois basado en la defensa de la soberanía agrícola. La justicia ordenó el desalojo, la propiedad no cambió de mano y otra vez esta situación movilizó a mucha gente, a favor y en contra de la toma y la idea de un sector del gobierno perdió fuerza y no se concretó.

En estos días se instaló otro reclamo basado en la soberanía, para este caso, territorial. El conflicto del Lago Escondido en la provincia de Río Negro, lugar sobre el que Joe Lewis se adjudica la propiedad junto a otros miles de hectáreas deun lugar paradisíaco inaccesible para la población en general. La Sexta Marcha por la Soberanía encabezada por el médico sanitarista Jorge Rachid y que pretendía llegar a las tierras de Lewis fue interceptada por un grupo de habitantes del lugar que impidieron el avance.

abitantes que fueron denunciados como empleados de Lewis, entre ellos Jesús Montero, descendiente de la familia que durante el gobierno de Carlos Menem vendió la tierra a Joe Lewis. El accionar de Rachid tiene el apoyo de varias organizaciones, algunas sindicales y afines al gobierno nacional.

Estos ejemplos, con mayor o menor participación popular, son absolutamente opinables, discutibles, que tocan intereses privados, se deben a ofensivas del gobierno nacional con el agregado en el caso de Lewis, de intentos de recuperación territorial.

Podemos agregar otros ejemplos que hoy no tienen presencia en la agenda de discusión nacional. En Corrientes, en cercanías de los Esteros del Iberá el magnate norteamericano Douglas Tompkins compró miles de hectáreas (en la Patagonia también). A través de los años vendió varias fracciones (estancias) de tierras productivas porque solo le importaba lo relacionado con los ecosistemas que se mantenían sin contaminación ni cambios producidos por el accionar humano, y además donó tierras al Estado Nacional.

Tompkins murió en 2015 y su viuda encaró una serie de acciones para favorecer el conservacionismo. Hoy es prácticamente nula la participación de los dueños del poder, el pueblo, sobre las decisiones de TheConservationLand Trust, la fundación que creó Tompkins.

Este caso es distinto al de Lewis, pero se asemejan en cuanto a la cuestionada facilidad que otorga el Estado para que capitales extranjeros adquieran enormes extensiones de tierra afectando la soberanía nacional. ¿Se mantiene todavíala limitación de no poder comprar a menos de 50 Km de algún límite fronterizonacional?

Durante algunos días, hace unos meses, tuvimos noticias sobre las discusiones para determinar quien tendría el poder de controlar la Hidrovía Paraguay-Paraná, discusiones en este caso circunscriptas al Estado Nacional y algunas provincias vinculadas directamente por cuestiones geográficas. Esta Hidrovía tiene un valor estratégico enorme y para muchos una más que importante posibilidad de recaudación.

Por la hidrovía, en épocas de caudal normal, circula una enorme proporcióndel comercio internacional argentino. Exportaciones de todo tipo, fundamentalmente productos agrarios. Con un agregado. Se denuncia que la Hidrovía es la principal vía de ingreso de drogas al país, con un mínimo control sobre la carga circulante. El narco tráfico es quien controla esta cuestión a través de complicidades de todo tipo. Aquí tampoco hay discusión ni manifestaciones de quienes deberían ejercer la autoridad y suponemos que a muy pocos les interesa que algo cambie de esta realidad.

Los reclamos de los llamados pseudomapuches sería otro ejemplo, pero con particularidades. Aquí es el Estado quien les entrega en propiedad la tierra, los protege y no pocas veces con políticas de complicidad.

Soberanía, independencia, autoridad, poder. Que lejos estamos de lo que debería ser.