• 28 septiembre, 2021

Vendedores de comida sobreviven como pueden a las pocas ventas y la presión municipal

Sep 14, 2021

La comercialización de comida en puestos ambulantes ha recobrado fuerza en las calles de la capital del Chaco después de que el coronavirus haya arrasado con las actividades que generaban una mayor cantidad de puestos de trabajo, como la construcción o el comercio. Sin señales de una reactivación económica y ante la imperiosa necesidad de llevar el pan a la mesa, una importante masa de trabajadores en desempleo se volcó a esta actividad informal a pesar de la poca circulación de dinero que hay actualmente.

En la puerta del Hospital Perrando, un joven vende sándwiches de milanesa a trabajadores y gente del interior.

Tal es el caso de Elías, un albañil de 30 años y padre de familia, que ante la poca oferta laboral en su rubro se lanzó a vender ajo, limones y hortalizas en la vía pública para poder llevar el pan a la mesa familiar. “La gente me compra porque mis precios son los más bajos”, aseguró en dialogo con NORTE, señalando que aún en la crisis la mayoría de los capitalinos se frenan al escuchar sus generosas ofertas. “La calle está muy dura. Noto que la gente no está contenta y hay poca plata”, agregó el joven que vende todos los días en zonas en torno a la plaza 25 de Mayo y la peatonal Juan Domingo Perón.

Ante la pérdida de su empleo como albañil, Elías se lanzó a vender alimentos frescos y baratos para mantener a su familia.

Aún con los riesgos sanitarios presentes, son varios los vendedores que recorren la ciudad en busca del sustento, pero el problema para Elías no es la competencia sino la presión constante que recibe por parte de la Municipalidad. “Siempre me persiguen y me dicen que me van a multar, que me van a sacar mercadería. Es muy injusto, esto lo hago porque perdí mi trabajo como albañil, la construcción está imposible y me rebusco para dar de comer a mi familia”, indicó entre lamentos el vendedor ambulante.

Juan Carlos ofrece desayuno completo en una vereda céntrica, opción muy solicitada por quienes realizan trámites o se dirigen a su trabajo.

Situaciones similares viven otros vendedores de comida callejera en Resistencia, un rubro de la economía informal que ocupa a cada vez a más personas, pero con políticas que en lugar de fomentarla buscan suprimirla, a pesar de ser una solución para quienes necesitan un alimento “al paso” y no cuentan con mucho dinero para gastar, a la vez que se trata de una tradición cultural arraigada para algunos sectores de la población.

fuente: NORTE